Las relaciones afectivas fortalecen la ciudadanía de los chavalos y chavalas

Las cargas emocionales de duelos no sanados y las historias de vida de los padres y madres repercuten en las relaciones que se establecen en la familia.

Para cualquier profesión u oficio se tiene la oportunidad de instruirse, entrenarse, de aprender para después llevarlo a la práctica; este aprendizaje se logra en las universidades, escuelas técnicas o talleres.

Pero para ser padres y madres no hay una universidad, ni escuelas donde te enseñen como llevar esa responsabilidad de manera que se logre construir relaciones afectivas, equitativas y de respeto entre padres-madres hijos e hijas. Esas relaciones que fortalecen y promueven el ejercicio de ciudadanía en los chavalos y chavalas desde su vida cotidiana.

La ciudadanía inicia en la familia

“En Nicaragua hay pocas escuelas para padres y madres. Los niños pasan una parte importante de su vida en su casa y ahí tienen un modelo; y si en esa familia no se respetan los derechos, los niños tienen miedo a hablar, no aprenden a ser emprendedores, es difícil que después hagan algo en el ámbito público. Los padres tienen que tomar conciencia de la responsabilidad que tienen de formar ciudadanos y ciudadanas”, manifiesta la psicóloga Martha Cabrera, especialista en desarrollo organizacional y humano.

Oportunidad de aprender a ser buenos padres y madres

Las cargas emocionales de duelos no sanados, las historias de vida de los padres y madres repercuten en las relaciones que se establecen en la familia. Cabrera considera que el ser buenos padres y madres se aprende cada día, en las acciones cotidianas, en la forma de relacionarse y de expresar las emociones.

Por tal razón y reflexión se ha propiciado en Nandaime, a través del proyecto “Niñez y adolescencia… hacia la construcción de ciudadanía” una serie de encuentros vivenciales con padres y madres de adolescentes y niños organizados en dicho proyecto sobre la importancia de reconocer el potencial de los chavalos y chavalas, así como obtener conocimientos y aprendizajes para emprender relaciones justas y afectivas.

Producto de ello unos 16 padres y madres han logrado establecer mejores relaciones con sus hijos e hijas; tal es el caso de la señora Rosario Alemán, quien hoy por hoy logra comunicarse más con sus hijos, “y de plática en plática puedo decirles la verdad”.

“Antes no me sentía con valor de ponerme a platicar con ellos, aprendí que hay que hablar con ellos con la verdad. Les doy la confianza para que me comuniquen lo que les pasa, antes yo sentía vergüenza de hablar con ella de ciertos temas” expresa Alemán.

Aprendizajes para la vida

Por otro lado, valora el aprendizaje que su hija Ileana Solórzano Alemán ha tenido. “En el proceso que ha estado le ha servicio porque ella sabe desenvolverse como chavala y a mí me ha ayudado porque yo sentía temor, miedo de que ella participara, se me ha quitado porque he reflexionado que debemos soltarlos para que ellos participen. También este proceso le ha servido para que ella no tenga miedo de ser autónoma. Me siento orgullosa porque ella ha tenido la oportunidad de participar; me siento orgullosa porque yo nunca tuve la oportunidad de participar; esto le servirá más adelante en su futuro, le ha despertado su creatividad”.

Por su parte la señora Teresa Rivera, valora de positivo el hecho de que su hijo, Maylor Rivera, en este proceso ha perdido la pena y el miedo y eso le satisface porque le aporta a su desarrollo personal. En cuanto a las labores del hogar, nos cuenta que cuando llega del trabajo “Maylor me tiene arreglado y me dice que eso lo ha aprendido, de que deben apoyar en la casa”.

“El respeto se gana”

Ella también participó en el proceso realizado con padres y madres de familia y nos dice: “Me ayudó de mucho, fue una labor importante para las madres e hijos sobre todo cuando no hay buena relación con los hijos. Nos enseñaron sobre autoestima, a respetar al hijo. Yo aprendí (énfasis) que el respeto se gana. En las terapias que tuvimos pude sentir ese perdón, ese amor, ese alivio que me permitió estar en paz y tener una mejor relación. A veces queremos como padres y madres imponernos con malos tratos y deseamos que ellos nos entiendan, pero lo importante es entendernos mutuamente”.

El señor Germán Martínez, padre de familia de una de las niñas participantes del proyecto, comparte la valoración que hace de la implicación de su hija en el proyecto culminado en el pasado mes de febrero.

“Que sus palabras no queden silenciadas”

“Este proyecto aporta a que los niños sean partícipes del desarrollo del país, que ellos puedan exponer, discutir y tengan alternativas viables para poder desarrollarse en un mundo globalizado en el cual son muy importantes las relaciones interpersonales entre los niños. Ha sido importante, desde mi punto de vista que ella pueda tomar sus decisiones y que sus palabras no queden silenciadas, sino que sean abiertas a un público y a sus mismos compañeros. Como padres nos sentimos orgullosos de nuestros bebes y que ellos sean parte de esta sociedad y que no queden fuera. Es muy importante darle continuidad”, nos dice muy alegre el señor Martínez.

“A los niños no hay que apartarlos de la sociedad, hay que insertarlos”

Así mismo, comparte un mensaje a los padres y madres de familia que sienten temor a que los niños y niñas participen en actividades formativas y de sus intereses, por lo tanto recomienda “a los niños no hay que apartarlos de la sociedad, hay que insertarlos. Que ellos desde pequeños demuestren sus destrezas para que estén dentro de los grupos sociales para una mejor interrelación, que les permitan un desarrollo intelectual, social y cultural. Estos proyectos permiten a los niños irlos criando con base social para ser parte de los muros del desarrollo del país, tomarlos en cuenta como parte de la sociedad. Es importante porque van exponiendo los problemas como niños y proponen alternativas de soluciones para mejorar la sociedad”.

Última modificación: 28 de abril de 2014 a las 18:57
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