¿Se sienten ciudadanos los niños, niñas y adolescentes?

Los niños y niñas sueñan con un Nandaime con calles limpias y sin charcos, sin pleitos vecinales, sin drogas, sin maltrato infantil, con variedad de espacios de recreación para la niñez y adolescencia, un municipio donde se les escuche, con oportunidades y educación para todos y todas.

¿Se sienten ciudadanos los niños, niñas y adolescentes?

La respuesta a esta pregunta depende de lo que manejemos por el término ciudadanía. Y si hacemos la misma pregunta a los niños y niñas y lo que entienden ellos por ese término, podrían expresarnos mucho de lo que perciben de su entorno.

Desde el momento en que expresan sus aspiraciones hoy en día, tanto personales, como para su comunidad manifiestan que se sienten y hacen “parte de”. Los niños, niñas y adolescentes ven lo que pasa a su alrededor, el lugar donde viven; aprenden de la gente con la que interactúan y pueden valorar las condiciones de vida de sus familias, barrio y municipio, como entornos más cercanos a sus vivencias cotidianas.

Los niños, niñas y adolescentes sueñan con alcanzar metas profesionales para sacar adelante a sus familias (madres, padres, abuelos); sueñan con vivir en mejores condiciones de vida; además quieren armonía, paz y tranquilidad en sus hogares, que se eduque a través del diálogo y no a través del “palo y el garrote”.

Y si hablamos de su comunidad, sueñan con un Nandaime con calles limpias y sin charcos, sin pleitos vecinales, sin drogas, sin maltrato infantil, con variedad de espacios de recreación para la niñez y adolescencia, un municipio donde se les escuche, con oportunidades y educación para todos y todas.
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Son muchas las pistas sobre cómo la niñez y la adolescencia se visualiza en el municipio, empezando con la escuela y sus familias. Estas opiniones fueron expuestas en Foros-debate realizados en el Centro Oscar Arnulfo Romero de Nandaime en los últimos meses, donde han participado alrededor de 70 niños, niñas y adolescentes.
Los foros fueron realizados utilizando dinámicas, juegos, dibujos, trabajos grupales, sociodramas y con presentaciones expositivas en papelógrafos de sus ideas y opiniones.

El objetivo fue de promover un espacio de socialización con niños, niñas y adolescentes agrupados en distintas organizaciones del municipio alrededor de sus percepciones sobre ejercicio de ciudadanía, sus derechos, responsabilidades, la participación e incidencia en espacios municipales de decisión.

Los niños y adolescentes participantes de los encuentros forman parte de proyectos y programas del Centro Oscar Arnulfo Romero, Visión Mundial, el Movimiento Comunal Nicaragüense, Asociación Los Pipitos, Programa Sakura del Minsa de Nandaime y el MINED a través de las escuelas. Las edades de los niños participantes oscilan entre 8 y 13 años y adolescentes de 14 a 18 años.

El fin también fue de conocer de viva voz de los niños percepciones sobre ciudadanía que contribuyan al municipio (gobierno municipal, instituciones estatales, Organizaciones de la sociedad civil) a tener insumos para tomarlos en cuenta en las decisiones que tengan que ver con inversión y su desarrollo.

La ciudadanía implica derechos, pero también responsabilidades y deberes

Una de las reflexiones de los foros es que la ciudadanía se adquiere desde que nacemos. Por tanto nacemos con derechos y en el transcurso de los años vamos aprendiendo deberes y responsabilidades. No hay que esperar entonces tener 16 años para decir que somos ciudadanos o ciudadanas tal como se expresa en el artículo 47 de la Constitución. A los 16 años obtenemos el derecho al voto y a tener una cédula de identidad, por tanto ahí se refiere a un tipo de ciudadanía de carácter jurídico.

Para los niños y niñas, la ciudadanía “es la población que habita y pertenece a un lugar determinado”. Al ser parte de una comunidad, ciudad o municipio somos parte de un grupo lo que “incluye colaboración y ayuda mutua”. Por ejemplo; si decimos que tenemos “derecho a una ciudad, limpia, sin basura y sin charcos”, tenemos también la responsabilidad y el deber de no botar la basura en las calles y de contribuir con la limpieza comunal.

Para los adolescentes la ciudadanía tiene que ver con su identidad la que es dada en parte por el lugar al que pertenecés; es saber convivir con todas y cada una de las personas, sean del campo o de la ciudad. En ese lugar tenemos derechos (políticos, civiles, económicos, culturales) pero también tenemos deberes y responsabilidades como ciudadanos y ciudadanas. La práctica de derechos, deberes y responsabilidades empieza en las familias con las vivencias de todos los días.
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Deberes y responsabilidades

Hay que hacer hincapié en las sutilidades de los conceptos de deberes y responsabilidades. Los deberes son obligaciones que todos tenemos y que debemos cumplir. Estos se estipulan en las leyes del país o en las ordenanzas municipales; por ejemplo tenemos el deber de no botar la basura en las calles, de lo contrario se sanciona con multas.

Pero cuando hablamos de “responsabilidades”, según lo discutido con adolescentes, eso tienen que ver con nuestros valores y que todos deberíamos tener para realizar las cosas con conciencia. En sí la responsabilidad es un valor o principio. Así por ejemplo, si tomamos el mismo ejemplo de la basura, porque tenemos conciencia del daño que hacemos al medio ambiente y a nuestra salud no botaríamos la basura en las calles o en otros lugares.

Cómo podemos ejercer nuestra ciudadanía

Para los niños y niñas esto se ve sencillo, desde las formas más prácticas y cercanas a sus vivencias. Por ejemplo la práctica de valores para la convivencia y que se puede ejercer desde la escuela. Promover el compañerismo y la solidaridad “prestando un lápiz o un borrador” a quienes no lo tienen.

Y volvemos al caso de la basura, los niños y niñas ven necesario cambiar esas conductas muy arraigadas en los más adultos; hay que aprender a depositar la basura en su lugar.

La ciudadanía también es la capacidad de incidir en las decisiones que permitan el mejoramiento de nuestra calidad de vida y la de las demás personas. Al hablar de incidir en las decisiones, el hogar se convierte en un espacio para iniciar en el proceso de construcción de ciudadanía.

En la medida que la familia le permita a la niña, niño o adolescente asumir responsabilidades de acuerdo a su edad, tomar decisiones y promover la expresión de sentimientos, serán más capaces de defender sus derechos y cumplir con sus responsabilidades.

El ejercicio de ciudadanía según los adolescentes implica aprovechar espacios para participar, tal como los cabildos municipales u otros donde sus voces sean escuchadas. Además hay que comenzar a actuar como ciudadanos o ciudadanas con acciones pequeñas pero que a largo plazo pueden traer frutos, tal como jornadas de limpieza con las escuelas, el hecho de botar la basura en su lugar y el cuido al medio ambiente.

Última modificación: 9 de abril de 2014 a las 13:06
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